El líder norcoreano, Kim Jong-un, tendió ayer la mano a la vecina Corea del Sur en su discurso de Año Nuevo, gesto recibido con una mezcla de optimismo y cautela en Seúl, donde el Gobierno ya propuso retomar contactos.
En su discurso de Año Nuevo, Kim dijo estar dispuesto a celebrar una cumbre con la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, siempre que el clima diplomático sea propicio.
“Dependiendo de los ánimos y las circunstancias que se creen, no hay razón para no mantener conversaciones del más alto nivel”, explicó.Kim insistió en la necesidad de un “gran cambio” en las relaciones Norte-Sur, y dijo que hará “todos los esfuerzos posibles” para mejorar el diálogo.
Fuente Informativa: La Razón
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